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La España republicana: Imágenes de tragedia y conmiseración

Spanish Translation (Mexican) of Republican Spain: Images of tragedy and compassion

The translation is courtesy of Rogelio Villarreal

Este año marca el 81 aniversario de la muerte de Gerda Pohorylle.Siendo una joven socialista e idealista abandonó su patria, Alemania, y encaminó sus pasos hacia Francia, llegando a la capital en 1934. Ahí cambió su nombre por el de Gerda Taro y fue la causa de que un joven fotógrafo originario de Bohemia se convirtiera en uno de los más grandes fotoperiodistas en la historia de la recabación de noticias. 

Robert Capa, verdadero nombre de Endre Friedmann, refugiado de la Hungría de la época del almirante Horthy, conoció a Taro en París el otoño de 1934. La atracción mutua fue inmediata y en ese momento se hicieron amantes, camaradas y conspiradores.Al aparecer Friedmann, Taro se puso a trabajar, convenciéndolo de que abandonara su desgarrada chamarra de cuero por un traje, con camisa y corbata, que le daba una apariencia respetable al ocultar sus fuertes rasgos gitanos. Una vez efectuada la trasformación, lo envió de vuelta a las calles, con la cámara en la mano.

Gerda Taro and Robert Capa
Gerda Taro y Robert Capa

Para completar la ilusión y para disparar el precio de las fotos de Friedmann, la pareja se inventó al personaje de Robert Capa, un rico, exitoso e imaginario fotógrafo estadounidense.La estratagema funcionó bien, con Friedmann peinando las calles de París en búsqueda de imágenes redituables y Taro tratando de obtener precios estratosféricos de los fotógrafos de las agencias de noticias. El fraude acabó descubriéndose y a Friedmann no le quedó otra que adoptar el disfraz de Robert Capa.

La leyenda tuvo su propio impulso y estuvo en vigencia entre las anécdotas humorísticas, de valor y de fotografía evocadora. Capa captó la esencia del conflicto, no las imágenes de sangre y entrañas que sólo sirven para asustar, sino más bien la expresión facial de los países en guerra, las siluetas y los sonidos de quienes sufren, que expresan aquellos que padecen mayormente, la población civil y los soldados rasos.

En 1936 Taro y Capa fueron a cubrir la Guerra Civil española. Taro era ya toda una fotoperiodista y procuraba hacer que publicaran sus fotos bajo su propia firma. Los dos eran rabiosamente antifascistas y estaban decididos a aplicar sus capacidades periodísticas en favor de la causa de la República española.

Los últimos días de agosto de 1936 Capa y Taro llegaron al frente, ubicado al oriente de Córdoba. Hubo un respiro en la lucha y Capa, a toda velocidad, puso en escena distintas fotografías. Estaba ansioso por mostrar imágenes de los progresos republicanos, pero estas fotografías carecían de fuerza de convencimiento y no lograron engañar a nadie. No obstante, una que realizó en Cerro Muriano sí la tuvo, la famosa foto de El soldado caído, cuya autenticidad ha sido puesta en duda por decenios.

El 5 de septiembre Capa retrató a un miembro de la milicia anarcosindicalista, CNT, mostrando su caída como derribado por una bala. El fotógrafo causó sensación al publicarla y gran controversia desde entonces. Existe duda si Capa y Taro estuvieron en Cerro Muriano por aquellas fechas, a la vez que los expertos de campo han señalado a Federico Borrell García como el miliciano moribundo.

Para algunas fotografías de esta secuencia se preparó en verdad el escenario, pues otro cuadro muestra a un miliciano derribado distinto, exactamente en el mismo lugar que El soldado caído. ¿Pura coincidencia? Capa usaba una antigua Leica, probablemente una III o una IIIa, una cámara bastante manual pero que requería aparte de un exposímetro. Si uno intentaba hacer una fotografía cuyo escenario hubiera sido predispuesto para esa cámara, parecería lógico ajustar la apertura del diafragma y la velocidad del disparador a una luz determinada y sólo después hacer venir a los actores.

Se ha discutido la vida íntima de Capa tanto como sus fotografías. Rara vez lo volvían a invitar a una casa de visita; con una vez era más que suficiente. Hubiera pedido dinero, cigarrillos, alcohol y, si pudiera salirse con la suya, hasta la mujer del anfitrión. Durante la época en que se quedó a cargo de la agencia Magnum en París se gastó el salario de los corresponsales asignados.

Vivió en hoteles, bebiendo y apostando hasta altas horas de la noche; si necesitaba compañía femenina, estaba dispuesto a pagar. Muchas de sus anécdotas eran subidas de tono, a decir lo menos; para curarse las crudas se metía por horas al baño, al baño de quien fuera.Así era el carácter de este hombre. Aunque también era sumamente generoso; si tenía dinero todos comían y bebían hasta que el efectivo se acabara. Pasaba horas con los jóvenes reclutas en la agencia Magnum, enseñándoles el oficio. Pero su cualidad más alta era la conmiseración.Esta conmiseración se hacía evidente en su convivencia con los demás, manifestándose en las imágenes captadas.

¿Podríamos perdonar sus defectos de carácter?

No conocemos todos los acontecimientos que conformaron su vida, tampoco tendríamos por qué, ya que no tienen nada que ver con nosotros. Sabemos que Capa nunca se perdonó por no haber estado en París al momento de morir Taro, arrollada por un tanque durante el motín republicano en Brunete, sin haber siquiera completado sus 26 años.

Capa legó sus fotografías al mundo, ¿podríamos limitarnos a juzgarlo por éstas?En el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía se encuentran archivadas las tomas fotográficas que Capa realizara de la Guerra. En estas imágenes vemos una fuerza como en ningunas otras, reflejada en las caras de aquellos hombres y mujeres de Montblanch mientras miraban la salida de las Brigadas internacionales. Recorremos el mísero camino de Málaga a Almería con los hoyos dejados por las bombas o bien compartimos el horror ante la retirada de los civiles en Cerro Muriano.

En estas imágenes en blanco y negro vemos a la Madre y la Hija corriendo en Bilbao buscando refugio durante un ataque aéreo, sus asustados rostros contrahechos, con sus abrigos apretados, vuelven a la vida ante nosotros. Se puede caminar entre las ruinas de Madrid, en Ciudad crucificada, o compartir las risas de los milicianos y las mujeres en un rato de esparcimiento en Barcelona.

De Bilbao a Almería Capa captó las emociones del país, no los grandes acontecimientos ni a los influyentes hombres de Estado, sino a quien realmente importa, la gente común y corriente.

‘Enchanting
Spain’

A photo journey
through Spain

book

Written by:
John MacDonald
&
Patricia Díaz Pereda.

ISBN 978-1-909612-70-9
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by John MacDonald

 

Trafalgar

Moving on a pavement artist. London. 2009

eSCAPE"

 

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